El gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, ha salido este viernes a negar que Estados Unidos le haya revocado el visado a raíz de una investigación en su contra en ese país por presuntos vínculos con el crimen organizado, como señaló un reportaje de Los Angeles Times esta semana. Durante una conferencia de prensa en Tamaulipas, el mandatario ha sacado de su billetera su visa y la ha mostrado al público. “Cuento con mi visa; no he recibido notificación alguna de cancelación, revocación o restricción por parte de autoridad estadounidense alguna”, ha asegurado.
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La nota del diario angelino señala que la supuesta investigación de Washington contra Villarreal, miembro del partido oficialista, Morena, es por su presunta implicación en el tráfico ilegal de combustible, conocido como huachicol, un lucrativo negocio controlado por los carteles. “Lo niego de manera categórica, absoluta y contundente”, ha dicho el gobernador. “Jamás he participado, promovido, protegido ni mantenido relación alguna con actividades de esa naturaleza, ni con ninguna otra conducta al margen de la ley”.
Los Angeles Times refiere que la misma medida del visado fue aplicada al gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, que también negó los señalamientos, aunque rechazó mostrar el documento al público. El reportaje dice que, pese a la restricción de viaje que implica la restricción de sus visas, ambos mandatarios cruzan la frontera a Estados Unidos al amparo de una “autorización especial que suele reservarse para los testigos que cooperan con la justicia”, llamada parole.
Sobre este punto, el gobernador tamaulipeco ha afirmado que todos sus viajes a EE UU han tenido un propósito institucional y de trabajo. “Tengo la conciencia tranquila, no he cometido delito alguno, no tengo relación con organizaciones criminales, no he colaborado con ningún gobierno extranjero en los términos en que, de manera irresponsable, se insinúan. Mi única lealtad está con el pueblo de Tamaulipas, con las instituciones de México y con los principios democráticos que nos rigen”, ha asentado.
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El mismo medio dio a conocer hace semanas que la visa del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, había sido cancelada, también, por las sospechas de EE UU de que el mandatario tenía vínculos con el narco. Poco después de esa revelación, Washington hizo pública una acusación formal de la Fiscalía estadounidense contra Rocha y varios miembros de su Gabinete, por presuntamente proteger los negocios del Cartel de Sinaloa.
Esa medida provocó un terremoto político en México y situó la discusión en torno al injerencismo de Estados Unidos y la soberanía del país latinoamericano. Washington sostiene que se trata de una cruzada de Donald Trump contra los carteles y los narcopolíticos que los apoyan y protegen. La presidenta, Claudia Sheinbaum, ha afirmado que, en realidad, la motivación es política y es con miras a las elecciones estadounidenses de noviembre. Incluso, el expresidente Andrés Manuel López Obrador —que aupó al poder a los gobernadores Rocha, Durazo y Villarreal— ha reaparecido esta semana y ha afirmado que la maniobra de Trump busca menoscabar a Morena e imponer en México un gobierno sometido.
Villarreal ha criticado que el reportaje del diario estadounidense no exhibe “una sola prueba verificable”, y ha defendido que su trayectoria ha sido honesta y transparente. “A mi trabajo profesional, a mi esfuerzo y a una vida construida con honestidad debo todo lo que he logrado, no a actividades ilícitas, no a intereses oscuros, no a organizaciones criminales”, ha señalado. “Por eso rechazo de manera absoluta cualquier intento de vincular mi nombre con actividades criminales que jamás han formado parte de mi vida”, ha agregado.