El diputado Zenyazen Escobar García perdió los estribos en la sesión del 28 de mayo pasado. Habían pasado 30 horas de discusión de un paquete de reformas electorales promovido por la presidenta Claudia Sheinbaum, cuando el legislador veracruzano se levantó de su curul, caminó hacia la tribuna y retó a los golpes al priista Carlos Gutiérez Mancilla, quien le había llamado “borracho” en su intervención. Escobar, de 42 años, representante del distrito 6 con cabecera en Córdoba, adquirió entonces la efímera fama del escándalo. Pero su trayectoria era mucho más larga: fue maestro de Telesecundaria, militante del movimiento magisterial, diputado local y secretario de Educación en el Gobierno de Veracruz. Este viernes apareció muerto a bordo de un lujoso Mercedes Benz, en el acotamiento de la carretera que comunica Xalapa con el puerto de Veracruz.
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El auto negro estaba estacionado, intacto. Escobar tenía un arma entre las piernas y, según las primeras declaraciones del secretario de Gobierno del Estado, Ricardo Ahued, no fue víctima de un atentado. “No se nota que haya sido una agresión al vehículo; fue interno”, ha dicho el funcionario poco después de que se reportara el suceso. Zenyazen Escobar es el segundo diputado que muere violentamente en la LXVI Legislatura. El 9 de diciembre de 2024, el también veracruzano Benito Aguas Atlahua (del Partido Verde), fue baleado en la Sierra de Zongolica, y falleció horas después en el hospital donde trataron de salvarle la vida. Otro diputado federal electo, el sinaloense Héctor Melesio Cuén, también fue asesinado, en julio de 2024, durante la detención de Ismael El Mayo Zambada, dos meses antes de que iniciaran los trabajos de la LXVI Legislatura.
‘El café es parte de mi ADN’
El incidente que protagonizó Escobar el 28 de mayo quedó registrado así en el Diario de los Debates de la Cámara de Diputados: “Desde su curul, el legislador solicitó que le revisen su recipiente que contiene líquido y, si no es el caso, solicita que se le pida disculpas”. Los priistas hicieron correr el rumor de que Escobar había llenado su termo con alcohol para sobrellevar la eterna discusión de la reforma con la que se creó la Comisión de Integridad de Candidaturas en el Instituto Nacional Electoral y la que declara la injerencia extranjera como causa de nulidad en las elecciones. Los videos lo exhibían alterado, en pose de pugilista, con la guardia en alto y empujando a sus propios compañeros de bancada cuando quisieron calmarlo. Después, se justificó en sus redes sociales: “Mi gente: el porro diputado Mancilla, del PRI, fue el que me fue a provocar a mi curul”. Y explicó por qué estuvo toda la sesión con su termo en la mano: “Soy de las altas montañas, el café es parte de mi ADN y más en Córdoba”.

El Sistema de Información Legislativa también registra sus 11 ausencias, sus 202 votos a favor en dictámenes, minutas y acuerdos, y las cuatro iniciativas que promovió en los dos primeros años de la Legislatura: una para incluir el lenguaje incluyente en la Constitución, dos para inscribir los Tratados de Córdoba de 1821 en letras de oro en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro. Una más en el mismo sentido: inscribir a los Mártires de Río Blanco de 1907.
Maestro de Telesecundaria y secretario de Educación
En sus posicionamientos como diputado, Zenyazen Escobar solía presentarse como “orgullosamente maestro de Telesecundaria y luchador de los derechos de las maestras y maestros”. Fue parte del Movimiento Magisterial Popular Veracruzano, filial de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, considerada el ala radical del sindicato de maestros. Entre 2014 y 2015 participó en la fundación de Morena en Veracruz y, en 2016, apoyó la primera campaña de Cuitláhuac García como candidato a gobernador. Ese mismo año fue electo diputado al Congreso local, donde fue uno de los detractores del Gobierno del entonces panista Miguel Ángel Yunes Linares.
Dos años después, participó en la segunda campaña de Cuitláhuac García, quien lo nombró secretario de Educación cuando ganó la gubernatura. El exgobernador hizo público su pésame este viernes, recordando que compartieron “años de lucha, trabajo y compromiso”. Desde la Secretaría de Educación, Escobar trató de proyectar su carrera política y, en 2023, participó en las encuestas de Morena para buscar ser candidato a la gubernatura, pero quedó muy lejos de los finalistas Manuel Huerta -actual senador- y Rocío Nahle, actual gobernadora.
En la Cámara de Diputados participó en las comisiones de Marina, Cambio Climático y Economía, sin participaciones o iniciativas destacadas. En mayo, 12 días antes de su bronca con el priista Carlos Gutiérrez Mancilla, se vio envuelto en otra polémica por haber presenciado de cerca la explosión de un yate en la zona del Estero de Alvarado. Luego de que él mismo reportara los hechos, tuvo que salir a aclarar que el yate no era de su propiedad, como afirmó la prensa local.

Era un activo usuario de redes sociales, con más de 20.000 seguidores en Instagram y más de 80.000 en Facebook, donde publicitaba acciones sociales, como un programa de cirugías de los ojos, y promociones para sus votantes: en julio, ofreció regalar 100 camisetas de la Selección Nacional si México le ganaba a Inglaterra. En esta semana, sus últimas publicaciones lo muestran sonriente y activo; en ellas consigna los trabajos de la reunión plenaria de los diputados de Morena, el informe de la presidenta Sheinbaum y su participación en la primera sesión del tercer año de la Legislatura, en la que se retrató con todos los legisladores de Veracruz. La causa de su muerte aún es un misterio y la Fiscalía General de la República anunció que atraerá las investigaciones, al tratarse de un legislador federal.
La plana mayor de Morena ha lamentado su muerte y expresado sus condolencias por la pérdida de un fundador del movimiento, maestro y legislador. De manera individual, legisladores y voceros del oficialismo, como Alfonso Ramírez Cuéllar, han pedido que se investigue a fondo su muerte. Y el grupo parlamentario del PRI se lanzó a condenar “el asesinato” del legislador.
Escobar era un defensor radical de Morena que, en 2025, se opuso férreamente a que su partido afiliara al senador tránsfuga Miguel Ángel Yunes Márquez, a pesar de haber otorgado su voto para aprobar la reforma judicial. Sus compañeros de bancada lo recuerdan entusiasta, inquieto y combativo; dispuesto a defender, incluso a golpes, el proyecto de la Cuarta Transformación.
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