O’Higgins, un equipo de fútbol de la ciudad de Rancagua, a 88 kilómetros al sur de Santiago de Chile, estuvo cerca de hacer historia en la Copa Sudamericana. El club celeste venció al poderoso Boca Juniors (1-0) en el partido de vuelta de los octavos de final, que se disputó la noche de este jueves en el Estadio El Teniente, donde jugó de local. Pero como en el partido de ida en Buenos Aires había ganado Boca (0-1), el equipo chileno finalmente quedó eliminado tras caer en la definición de los penales (4-3). El entrenador de la institución chilena, el argentino Lucas Bovaglio, ha lamentado el desenlace. “Estuvimos a nada. Me da una bronca, una bronca enorme, que no haya tenido un final feliz esta historia, pero es fútbol y pasó”, ha dicho el técnico.
Los chilenos, que marchan en el décimo puesto de la clasificación del torneo local con 16 puntos, habían caído en el primer encuentro disputado en el mítico estadio La Bombonera, en Buenos Aires. La ventaja de los xeneizes era mínima, lo que daba esperanza al plantel rancagüino de dar vuelta la historia en su casa. El club argentino, que es dirigido por Rodolfo Arruabarrena y que tiene como gran figura al mundialista Leandro Paredes, venía mostrando un rendimiento irregular en los últimos partidos, por lo que las posibilidades de los locales eran ciertas.
La ilusión del Capo de Provincia —uno de los apodos que recibe O’Higgins al ser un club destacado que no es de la capital chilena— creció en el minuto 72, cuando el argentino Francisco González anotó la ventaja de los locales. Con este resultado la llave entre los equipos se emparejó, por lo que la definición llegó hasta los penales, una instancia en donde Boca mostró su eficacia. Paredes, Miguel Merentiel, Nicolás Figal y Lautaro Blanco lograron marcar para los visitantes, que fallaron un de los tiros en los pies de Tomás Aranda. Para los de Rancagua anotaron González, Arnaldo Castillo y Miguel Brizuela, mientras que erraron Thiago Vecino y Luis Pavez.
La eliminación de O’Higgins ha calado hondo en el plantel, que veía desde cerca la posibilidad de derrumbar a uno de los equipos más importantes de Sudamérica. El entrenador Lucas Bovaglio no escondió su frustración, pero destacó la victoria conseguida durante la noche, que demostró que la competencia ante los argentinos fue más pareja de lo que se esperaba. “Estuvimos a nada. Me da una bronca, una bronca enorme, que no haya tenido un final feliz esta historia, pero es fútbol y pasó. Pero ganamos el partido, enfrente había jugadores de la selección de Argentina, de otros países. Estuvimos ahí. La verdad es que no me voy a cansar de decirlo. Siento un profundo orgullo por lo que estos chicos dan y ojalá que el destino nos de un guiño y les permita ganar algo porque se lo merecen”, ha dicho el técnico durante la rueda de prensa posterior al partido.
O’Higgins fue fundado en 1955 en Rancagua. La institución está íntimamente relacionada con la mina de cobre subterránea El Teniente, ya que una de sus clubes fundadores, el O’Higgins Braden, estaba ligado al yacimiento que fue administrado por la compañía estadounidense Braden Copper Company hasta la nacionalización de principios de la década de 1970. Tiene un título del torneo chileno, que ganó en 2013. Su actual propietario es el Grupo Caliente, un conglomerado mexicano que participa del negocio del deporte en su país.
Con la eliminación de los rancagüinos el fútbol chileno queda sin representantes en la Copa Sudamericana. Ahora la atención se dirigirá a la Copa Libertadores, en donde dos clubes locales se mantienen en la competencia por los octavos de final. Universidad Católica, una de las instituciones más reconocidas del país, viajará a Argentina para jugar ante Estudiantes de La Plata el próximo 11 de agosto. Coquimbo Unido, el campeón vigente del campeonato chileno, también deberá cruzar la cordillera de los Andes para jugar ante los argentinos de Platense, en un partido de ida que ha sido programado para el 12 de agosto.
El buen rendimiento de los equipos chilenos en las competiciones internacionales de la CONMEBOL ha llegado como un aire fresco para el balompié local, que lleva años de decepciones. La ausencia de la selección chilena de los últimos tres mundiales, además del desorden dirigencial, ha impactado al desarrollo del deporte más popular en el país.