Las primeras horas de la tarde en Madrid, con un cielo negro, iluminado de vez en cuando con algún rayo, presagiaban lo que poco después ocurriría en Estrasburgo. El Rayo Vallecano desató una tormenta perfecta en el Stade de la Meinau que ahogó al equipo francés y que impulsó a Vallecas a otra dimensión. El barrio obrero madrileño, el barrio más grande de Europa como dice su afición, estará en la final de Leipzig del próximo 27 de mayo y se medirá al Crystal Palace, que superó al Shakhtar con un global de 5-2.


Íñigo Pérez se llevó el primer contratiempo del partido antes de comenzar. Ilias Akhomach tuvo que retirarse poco antes de finalizar el calentamiento por una lesión y se retiró al vestuario conteniendo las lágrimas acompañado y abrazado por su compañero Mendy. El técnico navarro tuvo que modificar el once con la entrada del Pacha Espino por el marroquí. El Estrasburgo por su parte recuperaba a un jugador muy importante como Valentín Barco, pero perdía a Emegha, el delantero encargado de suplir a Panichelli, el máximo goleador del equipo. Enciso, un mediapunta, fue el que ocupó la posición de ariete.
Se podría esperar a un Rayo algo temeroso ante un escenario apabullante y que esperara atrás por la ventaja con la que partía tras el partido de ida como ya hizo en los cuartos de final contra el AEK de Atenas. Pero el plan de Íñigo fue otro: quería la pelota para dominar el juego y presionar en un bloque alto para recuperar y asediar el área rival. El Estrasburgo comenzó abrumado, muy impreciso y con muchas dudas ante el gran inicio del Rayo, que en los primeros minutos dispuso de dos ocasiones para adelantarse en el marcador. Primero con un centro de Ratiu que remató Alemâo y despejó Penders con un gran vuelo y después con un cañonazo de Jorge de Frutos que se marchó por encima del larguero.










El Estrasburgo no mostraba síntomas de remontada y la insistencia del Rayo obtuvo su premio al borde del descanso. El Pacha, que entraba de rebote en la titularidad, centró al área, el general Lejeune remató y Penders volvió a parar. Pero el olfato y la intuición de Alemâo, que merodeaba por el área con hambre, acudió al rechace del meta belga y embocó a gol para dar una notable ventaja de dos tantos en la eliminatoria al conjunto vallecano. Fue entonces cuando el equipo francés reaccionó y enseguida estuvo a punto de igualar el encuentro en un error de la zaga que Batalla, hasta ahora un mero espectador, se encargó de solventar.
Gary O’Neil tenía que mover ficha tras el descanso: retiró a un Chilwell amonestado y superado en cada subida de Ratiu por el carril diestro durante toda la primera mitad y dio entrada a Nanasi para tener más vuelo ofensivo. El Rayo salió algo más agazapado que en el primer acto, pero sin renunciar al ataque. Los de Íñigo Pérez aprovecharon la desorganizada defensa rival y pudieron marcar varios goles para sepultar al Estrasburgo. Pero Penders y la falta de puntería negaban el tanto a los vallecanos.
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— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) May 7, 2026
Una parada que puede valer una final europea. #UECL #LaCasaDelFútbol @RayoVallecano pic.twitter.com/YR9us09y2z
Conforme se acercaban los minutos finales, el Rayo dio un paso atrás para no exponerse tanto y la jerarquía defensiva de Lejeune junto al cancherismo de Batalla, que detuvo un penalti en el tiempo añadido, dejaron el 0-1 en el marcador —resultado que da la quinta plaza de Champions League a España—. Mereció mucho más el equipo vallecano, pero fue suficiente para seguir haciendo historia por Europa.