El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue trasladado del Air Force One a un avión militar oculto en un contenedor de catering para abandonar la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía a principios de julio. Según la versión de altos funcionarios de la Casa Blanca citados por The New York TimesyThe Washington Post, las autoridades estadounidenses elaboraron una operación secreta para sacar el 8 de julio de forma discreta al mandatario estadounidense de Ankara, la capital turca, ante una amenaza de Irán, país con el que Estados Unidos mantiene un conflicto abierto desde finales de febrero.
El plan fue diseñado después de que los servicios de inteligencia detectaran que la amenaza de Irán contra el Air Force One era creíble. Trump había llegado a la cumbre de la Alianza en el nuevo aparato presidencial donado por Qatar (Boeing 747-8). El pasado 20 de julio, Trump informó de que el avión obsequio del emirato contaría con algunas mejoras y actualizaciones en medio de dudas por la falta de un dispositivo de seguridad adecuado para el presidente de Estados Unidos.
El líder republicano expresó el mismo 8 de julio de forma pública que regresaría a Washington en el viejo Air Force One: “Por nostalgia, llevaremos el antiguo Air Force One desde Turquía hasta Mildenhall [el Reino Unido], un viaje corto que sin duda vale la pena para que nuestros grandes héroes militares puedan apreciar esta hermosa incorporación a la flota de la Fuerza Aérea”.
El dispositivo de seguridad llevó de forma clandestina al presidente estadounidense del viejo avión presidencial a otro de menor tamaño, un Air Force C-32A. Ni los periodistas a bordo del Air Force One ni mucho del personal de la Casa Blanca que viajaba en la comitiva de vuelta a Washington conocieron la operación.
Trump fue llevado en camión de catering a través de la pistadesde la zona donde se encontraba hasta un avión militar que lo esperaba para su regreso a Estados Unidos. Como parte de la operación, otro avión presidencial despegó también de Turquía para actuar como señuelo y dificultar que los potenciales atacantes pudieran identificar la aeronave en la que viajaba Trump.
La maniobra formó parte de un dispositivo más amplio para ocultar los movimientos del mandatario y reducir el riesgo de que pudiera ser localizado durante el trayecto. Al ser preguntado el presidente si existía una amenaza creíble contra la aeronave, respondió: “Tengo una amenaza todo el tiempo. Soy el número uno de su lista”.
Una cuenta de X especializada en el seguimiento de aeronaves militares, bajo el nombre Thenewarea51, aportó una pista clave que ayudó a reconstruir la operación secreta con la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió de Turquía el pasado julio luego de la cumbre de la OTAN, de acuerdo con uno de los periodistas autores de la exclusiva.
La cuenta había seguido los movimientos de las aeronaves involucradas en la salida de Trump de Ankara rumbo al Reino Unido, detectando que un avión militar C-31A de la Fuerza Aérea con los radares desconectados aterrizó justo al lado del avión presidencial la noche del 8 de julio en la base de la Fuerza Aérea británica en Suffolk, Inglaterra, cerca de Mildenhall. Sería en ese aparato en el que viajó finalmente Trump.
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