La piscina reflectante que se extiende desde los pies del Lincoln Memorial y que refleja el obelisco del monumento a Washington, en una de las vistas más icónicas de la capital estadounidense, está a un paso de convertirse en el paradigma de la caótica política de Donald Trump en su segundo mandato en la Casa Blanca.
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La fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, nombrada por Trump nada más regresar al Despacho Oval, retiró el viernes los cargos contra David Hearn, un piragüista olímpico de 67 años, al que había acusado de vandalizar el estanque sin suficientes pruebas. Hearn se convirtió en el chivo expiatorio de la Administración Trump para justificar el fiasco de la reforma de la piscina reflectante. El estanque se llenó de algas dos días después de su reapertura y el revestimiento azul oscuro del fondo, que debía funcionar como aislante y proporcionar el efecto espejo, comenzó a desprenderse a los pocos días.
La decisión de Pirro ha dejado en evidencia al presidente, que sigue defendiendo que los desperfectos en el recinto fueron obras de vándalos que querían dejarlo en mal lugar. Pirro también retiró el lunes las acusaciones contra otras tres personas que fueron arrestadas por el mismo motivo.
El caso de la piscina reflectante se ha convertido en otra piedra en el zapato para el presidente estadounidense en su peor momento, atrapado en la guerra contra Irán mientras bate récords de impopularidad en las encuestas.
Trump se propuso reformar el estanque reflectante para los actos de celebración del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos. Durante meses convirtió la reforma de la piscina de 620 metros de largo y 50 de ancho en un asunto de Estado; en el símbolo de su capacidad para resolver los problemas de forma rápida y eficiente, como había aprendido durante sus años de promotor inmobiliario en el Nueva York de finales del siglo pasado. Representaba también los esfuerzos por dejar un legado indeleble en la ciudad.
Trump convirtió la reforma del estanque, construido en 1922 y protagonista de varias escenas históricas de la política y la escenografía estadounidense, como el discurso de Martin Luther King en 1963, en ejemplo de su afán por rediseñar la capital a su imagen y semejanza. El magnate inmobiliario ha derruido el ala este de la Casa Blanca para construir un gigantesco salón de baile que empequeñece la residencia presidencial, ha llenado de apliques dorados el Despacho Oval, proyecta un enorme arco del triunfo de 250 pies (76,2 metros) en una rotonda que deslustraría el cementerio de Arlington y el Monumento a Lincoln y ha llenado la ciudad con múltiples obras para dejar su firma.
Pero la reforma del estanque reflectante ha sido un fiasco. Los fiscales federales del Distrito de Columbia argumentan que retiran los cargos a David Hearn porque fueron engañados por el Departamento de Interior y achacan los desperfectos de la piscina a una renovación fallida. “Los documentos indican un proceso de instalación apresurado y defectuoso, con repetidos fallos en el revestimiento durante la instalación y un desprendimiento extenso del mismo en todo el estanque reflectante”, señalan los funcionarios de la fiscalía en el escrito de 19 páginas para retirar la demanda, un documento inusualmente largo para este tipo de trámites. “Si el Departamento de Interior hubiera facilitado la información que claramente obra en su poder, el Gobierno no habría solicitado una acusación formal ante un gran jurado”, apostilla el escrito.
La retirada de la demanda desató la ira de Trump durante el fin de semana. El sábado publicó varios mensajes atacando a la fiscal Pirro, una exjueza y expresentadora del canal conservador Fox News, que había sido uno de los arietes de Trump contra sus enemigos. “Estoy totalmente en desacuerdo con Jeanine Pirro, la fiscal federal del Distrito de Columbia, sobre el estanque reflectante. ¿En qué estaba pensando? Para mí, fue un caso puro de vandalismo”, escribió el presidente estadounidense en su red social, Truth, acompañado de una imagen del estanque.
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Pirro fue la responsable de abrir la investigación criminal contra Jerome Powell, el expresidente de la Reserva Federal, por los sobrecostes de la reforma de la sede de la Fed en plena campaña de acoso y hostigamiento de Trump contra el gobernador del banco central. El presidente valoró prescindir de ella tras la retirada de los cargos por vandalismo.
“Se acobardó”
“Me decepcionó Jeanine Pirro. Me decepcionó muchísimo”, declaró Trump el lunes por la mañana desde el Despacho Oval. “Se dio la vuelta como un paraguas”, agregó. Y para dejar claro su descontento, subrayó: “Francamente, creo que se acobardó, porque el juez fue realmente despiadado. En lugar de perseguir a los responsables, el juez la persiguió a ella y a su departamento, y supongo que se acobardó”, dijo.
Trump habló por teléfono con Pirro durante el fin de semana. Estuvo tentado de despedirla, pese a que la nombró él mismo en 2025, nada más regresar a la Casa Blanca para su segundo mandato. Este lunes recibió a la fiscal federal en la Casa Blanca para pedirle explicaciones. En la reunión también estuvo el secretario de Interior, Doug Burgum, que sigue defendiendo que los desperfectos en la piscina se produjeron por actos vandálicos. “La evidencia es clara: los vándalos han causado daños al estanque reflectante en repetidas ocasiones”, escribió el secretario de Interior, amigo de Trump, pese a que no hay evidencias claras que sustenten su afirmación.
David Hearn fue arrestado el 19 de junio, pocos días después de que el estanque reabriera al público. Paseaba con su bicicleta por el National Mall, la pradera verde que conecta los monumentos más representativos de Washington, cuando se paró al ver el recinto lleno de algas verdes y unos plásticos azules flotando en la superficie. Hearn, que fue piragüista olímpico en tres ediciones, metió la mano en el agua para recoger un pedazo del plástico azul, el revestimiento que se había despegado. Fue detenido en seguida por agentes de la policía y se le acusó de vandalismo por provocar daños superiores a 1.000 dólares (unos 870 euros) sobre el patrimonio público. Trump lo acusó a través de sus redes sociales de haber cortado con un cuchillo el aislamiento para dejarlo en mal lugar.
“Tomaron algún tipo de cuchillo o cuchilla y abrieron una brecha de 250 pies de largo en la hermosa piscina, que requirió tanto trabajo, competencia y dinero para construir y terminar. También vertieron productos químicos corrosivos y destructivos”, escribió al día siguiente del arresto de Hearn, pese a que no había pruebas de que fuera así.
Mensajes internos del Departamento de Parques Nacionales, consultados por la cadena CNN, revelan que al día siguiente de la reapertura del estanque reflectante ya empezaron a surgir los problemas. Unas ampollas empezaron a levantarse sobre la cobertura del suelo. Las comunicaciones de este departamento responsabilizan de los desperfectos a las prisas del contratista por terminar las obras antes del 4 de julio. Antes de que Hearn fuera arrestado acusado de vandalismo, la Casa Blanca ya sabía que había que vaciar la piscina porque había varias irregularidades.